N.H.
Solo la vi bajar de aquel Mini descapotable rojo, y cambiar de opinión respecto a este verano.
El viento movía su largo y ondulado pelo castaño, echándolo hacia atrás, dejando ver una perfecta dentadura, y haciéndome sonreír como un completo idiota.
- ¡Qué nos vamos! - gritó uno de mis amigos desde la planta de abajo y cerré las persianas.
B.S
- ¡Por fin hemos llegado! - gritó Ann al pararse el coche enfrente de unos chalets blancos con detalles azules - Australia here we are!
- Estás loca - Pau bajó del coche a la vez que Irene y sonrieron - Hace mucho aire ¿No?
- Y que lo digas - Irene se colocó las gafas a modo de diadema - ¿Cuál es nuestra casa?
- ¡Tachán! - señalé a la que estaba justo en la acera de enfrente.
- We could falling in Love - canturreó Ann.
- ¿Va por mi? - sonreí y la guiñé un ojo.
- Iba por la casa. Pero si quieres... Por ti también Brie - me sacó la lengua y entraron las tres en casa.
- Estás loca - Pau bajó del coche a la vez que Irene y sonrieron - Hace mucho aire ¿No?
- Y que lo digas - Irene se colocó las gafas a modo de diadema - ¿Cuál es nuestra casa?
- ¡Tachán! - señalé a la que estaba justo en la acera de enfrente.
- We could falling in Love - canturreó Ann.
- ¿Va por mi? - sonreí y la guiñé un ojo.
- Iba por la casa. Pero si quieres... Por ti también Brie - me sacó la lengua y entraron las tres en casa.
Aparqué el coche y llamé a Pau para ver cual de las tres vagas que tenía como mejores amigas, venía a ayudarme con las maletas.
Al final, comencé a llevar yo seis de ellas, maldiciendo a todo lo que pasaba por mi lado, y acordándome de la madre de esas tres chicas.
- Hola, holita - Pau sonrió - Voy a por las mías ¿No?
Asentí y vi como se marchaba canturreando Weightless de All Time Low.
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